La monstruosa realidad de mis curvas

A los 10 años me vino la regla, a los 11 ya tenía mas tetas q mi mamá y a los 12 años era una de las mas grandes (por todos lados) en mi promoción del cole.

Toda mi infancia viví acomplejada y preocupada por mi apariencia. Tenía el pelo con corte honguito (gracias mamá y abuela por eso), tenía kilos de mas y había desarrollado mucho más rápido que mis amigas y eso, me hacia ver (según lo recuerdo) como un monstruo.

Recién a los 15-16 años empecé a “considerar” que tal vez “algún día” alguien se sentiría atraído a mí por mi físico y no solo por lo buena onda que podía ser. Pero igual lo seguí dudando mucho tiempo más. Recuerdo que cuando iba al club no quería sacarme el polo nicagando para meterme a la piscina y gracias a Dios tenía una amiga cómplice que me ayudaba a “tirarme” al agua con ropa y ya metida con ropa y todo me quitaba el polo. Ahora que lo pienso, vivir así es horrible. Tener esa preocupación a tal punto que no puedas ni sentirte tranquila y disfrutar bien de tu verano no debería tenerla nadie. Aysh.

Para esto, mi mamá y abuela eran unas regias, flacas e italianas (con esa personalidad de mamacitas y que todo está super bien con ellas) con mucho estilo. Así que eso nunca me ayudó porque al querer compararme nada tenía sentido.

Fue a los 19 años, ya con novio que me empecé a gustar y a descubrir que tenia mis gracias (jajaja). Había empezado a bajar de peso y también a perder masa muscular que había ganado por tantos años entrenando basquét (grasa + masa muscular nunca es buena combinación) y empecé a sentirme y verme más delgada. Conocí también a mi hermana, amiga y nueva cómplice Fiorella Rossi que me enseñó a sentirme bien sea como sea. Mis idas a la playa mejoraron, ya no me daba roche quitarme la ropa frente a todos y estar en bikini. Mi actitud cambió y empecé a repetirme todo el tiempo que no importa como me veo, o si estoy gorda o flaca, mi felicidad es más importante que nada y no puedo bajonearme por mi físico. Y poco a poco mi seguridad y aceptación fue creciendo hasta ir mejorando.

Una vez que me acepté como soy todo mejoró. Me liberé y decidí que debo encontrar mi belleza dentro de mis posibilidades. Si estoy un poco pasada de peso entonces debo elegir mejor mi ropa (para seguir viéndome linda), si lo que quiero es bajar de peso entonces debo hacer algo al respecto y sea lo que sea siempre debo estar agradecida porque estoy sana, tengo un cuerpo completo y porque Dios me hizo como debía hacerme.

Hoy estoy agradecida por mis curvas. Esas monstruosas curvas que me trajeron tanta aflicción durante años. Hoy por hoy me han dado muchos momentos felices y alguna que otra conquista. No puedo quejarme. Estoy segura que si no hubiera aceptado mi cuerpo como es, hoy las cosas serían distintas y lo más seguro es que no sería feliz.

A lo que quiero llegar con este post es que yo he sido una chica que sufrió mucho por su peso y por cómo se veía toda su juventud y quiero dejar claro que aún así podemos llegar a ACEPTARNOS TAL Y COMO SOMOS. Que si hay algo que no te gusta, tal vez hay maneras de mejorarlas y/o cambiarlas pero eso no puede ser un determinante para ser más o menos feliz. Que el sentirte menos y/o acomplejada tenemose una cruz inmensa que pesa demasiado como para decidir llevarla en la espalda y que lo más importante es trabajar en nuestro interior y no en el físico.

Si no somos felices con nosotras mismas y estamos en paz con quiénes somos, ni la mejor cirugía nos dará la felicidad que tanto buscamos. Ahora, yo soy pro cirugías siempre y cuando se necesiten y/o sea para arreglar alguito y no para convertirte en alguien más, pero estoy segura que no es la solución a nuestros problemas.

He sido gorda, semi flaca, antipática, colérica, amigable, dulce con quién quiero (jaja) y después de todos estos años de subidas y bajadas puedo confirmar que la felicidad empieza por aceptarnos a nosotras mismas y ser libres. Debemos sentirnos tranquilas y felices de ser quiénes somos y sentirnos seguras y libres para hacer lo que queremos cuando nos dé la gana.

No te pongas triste cuando no te “ves” como quieres. Si es un día de “mal pelo” o si te comiste toda la refri un fin de semana y ahora sientes que tienes 3 kilos más, pues ponte labial, un vestido lindo y sube los ánimos y decide tener un buen día. Para todo hay arreglo. A veces toma dedicación y esfuerzo pero lo vale. No dejes que nada ni nadie te haga sentir menos porque así como eres, estás maravillosa. Las mujeres somos grandiosas y valemos oro.

“Brillemos por quiénes somos, siempre.”

 

3 comments

  1. Que post!! creo que todos hemos estado en “ese lugar” alguna vez y llegar a donde tu estas en mi meta. Gracias Yuls!

  2. Recién encuentro tu blog y debo decir que me encantó 🙂

  3. Well written, and so truthful and real from start to finish. Been exactly there, done that. So happy you are still who I knew you always we’re inside; incredible.

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