Sí, (me) Acepto

colaboradorasEs una mañana calurosa de verano, estás caminando por la calle feliz de la vida, y de pronto, ves que a lo lejos se acerca alguien a quien no ves hace un tiempo y dices ¡No! – oyes mentalmente a tu amiga diciéndote, que siempre tienes que ir regia hasta a la esquina porque no sabes con quién te puedes encontrar – Y entonces quieres que te trague la tierra, cruzas a la vereda del frente, te haces la loca y sacas tu celular y haces lo que sea para evitar el contacto visual… ¿¡¡Por qué justo ahora!!? … ¡No me puede ver así!!

¿Así cómo? ¿No habías salido feliz y contenta?

Quiere decir que, ¿cómo eres, sin el look del último selfie que colgaste en Instagram, no eres lo suficientemente buena para gustarle a los demás? Pues…¡Buenas noticias! No necesitamos gustarles a los demás, necesitamos aceptarnos a nosotras mismas.

En general tendemos a auto evaluarnos y ser críticas con nosotros mismas, desde ese rollito hasta nuestra vida profesional pasando por el pelo hasta nuestra vida amorosa. Nos comparamos con otras personas y/o nos creamos un ideal perfeccionista de fantasía que hace que vivamos ansiosas por un futuro que no ha llegado aún.

Como menciona el Psicólogo Eduardo Caravelli, el perfeccionismo dice que entre lo que somos y lo que debemos ser o lo que queremos ser, hay una brecha, un hueco. El perfeccionismo nos da modelos maravillosos a los cuales anhelamos alcanzar… y si no lo logramos? Es porque seguramente no queremos (y entonces nos sentimos culpables) o no estamos haciendo lo suficiente. Entonces nos esforzamos, luego nos frustramos y más tarde nos deprimimos. De todas maneras, al final del cuento, somos las únicas culpables de no ser mejores de lo que somos.

En realidad, no somos culpables, somos responsables de los pensamientos y acciones que realizamos, de esos que nos aportan y nutren o nos castigan y niegan la posibilidad valorar y disfrutar de los detalles que nos hacen únicas y auténticas a cada paso.

Lo único real e indiscutible es que SOMOS COMO SOMOS, HOY. En el hoy, somos realistas, vivimos en el momento, reconocemos lo que hay, lo que es. Cuando nos aceptamos, nos escuchamos, y al hacerlo atentamente nos damos cuenta de lo que genuinamente queremos y vamos por ello.

La próxima vez, antes de cruzar a la vereda del frente… date un momento para elegir lo que realmente quieres, entre pensar en el qué dirán o en aprovechar la casualidad del destino. Si escoges la segunda opción, de lo que te vas a acordar, es de a conversa que tuvieron… y no que sudabas por el solazo ni en el buzo de pijama que escogiste (porque te encanta) para salir a comprar pan ese domingo por la mañana.

Sia – Cheap Thrills

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